Noruega: la policía admite graves errores en su intervención por impedir la matanza de la Isla de Utoya

Las fuerzas de seguridad de Noruega admitieron ayer, por primera vez, graves errores en el operativo policial contra el tiroteó que el ultraderechista Anders Breivik perpretó en la isla de Utoya, asesinando a 69 jóvenes.

En una entrevista difundida ayer por la televisión pública noruega NRK, Joseph Frederiksen, uno de los responsables policiales, admitió que el trayecto que siguieron las fuerzas especiales hasta la isla podría haber sido más corto. Frederiksen explica que los policías partieron del muelle de Storoya situado a 3,64 km de Utoya, cuando lo podrían haber hecho des del embarcadero de Utvika situado a tan solo 675 metros. “Sabían que el lugar de donde partían era poco apropiado”, afirmó.
Otro fallo que prolongó el retraso de las fuerzas de intervención, fue que durante el viaje a la isla, los agentes lo hicieron en un bote de goma que sobrecargaron y que sufrió un falló técnico. En un video del canal NRK se puede observar a una decena de agentes en el bote, y cómo otra embarcación que navegaba por la zona recoge a los policías del agua y los traslada a Utoya.
El doble atentado en el que el 22 de julio murieron 77 personas, a causa del tiroteo de la isla y de un coche bomba situado junto a las dependencias del Gobierno en Oslo, ha generado numerosas críticas contra la actuación policial. Desde el primer momento se les ha reprochado la lentitud en su actuación, tardaron una hora en llegar a la isla desde que se recibió el primer aviso, y se ha puesto en cuestión que no utilizasen helicópteros.
En otro orden, y según el diario alemán “Süddeutsche Zeitung”, varios supervivientes de la matanza han asegurado que el asesino filmó el tiroteo. La policía está buscando la cámara y el material que presuntamente utilizó para grabar los hechos, entre otras posibles pistas. La isla permanece aún precintada semanas después del doble atentado.
Según han reconstruido estos días medios noruegos, el propio Breivik llamó a la policía para entregarse, presentándose como “comandante” de un “movimiento de resistencia anticomunista contra la islamización”.

El autor del doble atentado permanece aislado desde su detención, vigilado 24 horas al día para evitar que intente suicidarse y entre fuertes medidas de seguridad para evitar que sea atacado por otros prisioneros.