El milagro de la Navidad en el infierno de la Primera Guerra Mundial

Por: Héctor Velázquez.

Nochebuena de 1915. Frente francés: Villa de Laventie (Paso de Calais). Separadas por unos cien metros, no más, trincheras; de un lado soldados alemanes, del otro fusileros reales galeses (ejército británico).

La noche ha caído en las zanjas heladas, barrosas, mal olientes. Por unas horas serán tomadas por la melancolía y la alegría. Alemanes y galeses cantan villancicos. Las voces cada vez se alzan más, casi que se fusionan. Voces de hombres aguerridos y sufridos, que extrañan sus hogares, más aún en esta noche bendita. De pronto, los “fritz” (los alemanes), empiezan a cantar “Noche de paz” y los galeses hacen lo suyo con “Buen rey Wenceslao”. Una coronación de oro para el milagro de la tregua de Nochebuena. Pero ahora, ya con las primeras luces del amanecer, falta otro milagro, el de la Navidad. ¿Será posible?
Nadie ha mirado el reloj. Todos se han dejado poseer por el espíritu navideño. Es dificil creer en algo así entre tanta bestialidad. Hasta que un grupo, de uno y otro lado, decide salirse de la barrosa garganta de la muerte y mostrarse. No hay armas, hay brazos en alto, manos abiertas al frente. Y, quien sabe, ¿a quien se le habrá ocurrido?, inesperadamente entra en escena, rodando torpemente, una pelota de fútbol.
Bertie Felstead, el último sobreviviente que participó de aquel milagro sucedido en 1915 (que inspiró este post), murió en julio de 2001, a los 106 años. Dejó su testimonio de que efectivamente fue real, de que aquello no fue un evento competitivo sin sentido, un match entre locos. Simplemente el balón rodó de un lado a otro, dejándose golpear por decenas de pies.
“Fabricaron algo parecido a una pelota – recordaba el veterano soldado – y comenzamos a jugar, aunque la verdad es que no se puede hablar de partido porque de cada lado había por lo menos cincuenta soldados y nadie se encargó de contar los goles…”. “Cuando llevábamos media hora jugando, oímos la voz del comandante que nos gritaba: “¡Hemos venido aquí para combatir a los hunos, no para hacer amistad con ellos”!”.
El ambiente de amistad de Navidad se rompió definitivamente, poco después, por los disparos de la artillería británica.

Durante la Primera Mundial (1914-1918), el fútbol se transformó en una de las pocas actividades que aportó verdadera distracción y alegría a los soldados. Existe abundante registro documental de encuentros, de partidos, entre las tropas de un mismo bando (por ejemplo, franceses contra ingleses). Pero de los match entre aliados y alemanes, no mucho. Y menos en epocas de Nochebuena y Navidad.

 

Fotos del soldado Bertie Felstead: cuando muy joven, durante la Primera Guerra Mundial, y ya en sus últimos momentos, luciendo las condecoraciones en su orgulloso pecho.

 

El cantautor Paul McArtney se inspiró en esta historia (o tal vez en otra sucedida contemporáneamente) para crear el tema y el video, de 1983, “Pipe of peace”. 

 

Las siguientes fotos que seleccioné, todas sacadas en el frente frances de la Primera Guerra Mundial, les van a dar una idea del contexto en el que se desarrolló el partido del milagro de la Navidad de 1915: las trincheras, las bajas temperaturas, los uniformes, los cañones, etc.

 

 

Un partido de fútbol entre franceses e ingleses.

2 pensamientos en “El milagro de la Navidad en el infierno de la Primera Guerra Mundial

  1. Ya hace muchos años en mi segundo año de la EAM me toco estar de servicio las dos fiestas, siendo de Buenos Aires, se hacia duro esos primeros años, el capellan de la escuela nos con to esta historia, el tenia un libro ya viejo que contaba lo que abia pasado en la primera guerra mundial, no se porque pero desde aquel dia la nostalgia que sentia por no estar con mi familia que se encontraba a 600 Km. desaparecio pensando en el sacrificio de aquellos hombres.
    gracias por hacerme recordar equellos dias.

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