¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad!

Por: Héctor Velázquez (Director General de Universo Armas).

Con la Nochebuena y la Navidad se abre un tiempo de reflexión, un tiempo de balances, frente a la figura de Jesús de Nazareth, una personalidad que más allá de la religión fue un ser real, palpable, que agitó una época, que hablaba de igualdad, de piedad, de perdón, de dádiva, de tolerancia por las diferencias, que obró milagros, que se sacrificó como un cordero por la ilusión de un mundo mejor, que se opuso al poder de uno de los imperios más poderosos de la historia de la humanidad para llevar libertad espiritual allí donde los cuerpos tenían precio y se canjeaban como objetos.
Claro, la “religión” magnánima de un sistema socio-económico denominado capitalismo (totalmente opuesto, en esencia,  a la doctrina cristiana), ha logrado imponer, canjear, la figura de un ser histórico por otro de fantasía: Papa Noel o Santa Claus. Aunque hubo una época en que Papa Noel estuvo ligado a las acciones de un santo llamado Nicolás de Bari que se cree nacio en el actual territorio de Turquía, allá por el año 280, y que tenía por costumbre obrar milagros entre los niños y repartir riquezas sin que la gente se enterara que era él. Pero hasta eso se terminó, y en su lugar solo queda un gracioso viejito regordete, de abundante barba blanca, que pilotea un trineo mágico, empujado por una manada de nobles renos, desbordante de regalos. Sobre los colores de sus prendas, rojo y blanco,  que decir…en lo personal hubiese deseado otros colores (futbolero, dixit).
Pastilla de humor aparte. Deseo a todos ustedes lectores de Universo Armas se concreten en estas fechas todos sus deseos, sin importar si creen o no en Jesus o comparten la tradición de “Santa”. Para sí y para el resto: prosperidad para llevar dignamente pan a la mesa, paz, sabiduría para poder entender lo que no podemos aún, y salud para dar lo mejor de nosotros.
Como familiar de un caído en el conflicto de Malvinas de 1982 me permito pedirles a mis compatriotas argentinos otra cosa, que hoy al levantar la copa recuerden el sacrificio de esos soldados de nuestra patria, de esos auténticos héroes, para que no sean olvidados jamás. Las familias de esos caídos, de esos héroes, sepan que vienen brindando desde hace 29 años con esas ausencias en las que se mezclan orgullo y dolor.
¿Y cual es ese dolor que adquiere una dimensión angustiante, más allá de la ausencia?, el olvido. El olvido duele más que la metralla, que la bala, que la esquirla, que empujó a cada uno de nuestros soldados a la eternidad. Brindemos y declamemos, para que el legado de Malvinas sea pasado a las nuevas generaciones. ¿Polémicas?, ¿debates, sobre esta etapa de la historia?, desde luego, porque lo merece como cualquier acto surgido del hombre, pero no esta noche. Una tregua al recuerdo y al respeto por el auténtico coraje en combate franco y por recuperar una porción de territorio que pertenece a la República Argentina y no a la última nación pirata del planeta.
También, por lo menos en mi brindis y en mi acto de reflexión, estarán los soldados que lograron volver; de los cuales muchos aún siguen combatiendo contra las adversidades de una sociedad que, en su mayoría, solo se fija en su propio bienestar y en la acumulación de bienes materiales. Ni el estado, ni los empresarios, ni los particulares, hicieron lo suficiente para que nuestros veteranos de Malvinas tuvieran una ocupación o una atención médica digna y oportuna a su regreso. Lo urgente, una vez más, quedó relegado. En vez de darles contención y comprensión (bendita cacofonía), se los escondió, se los confinó en cuarteles y en otras dependencias del estado. Seguramente que muchos esperaron que otros muchos hicieran y en esa espera los únicos que perdieron han sido los héroes. Dicen algunos que a los héroes forjados en batallas solo los quiere incondicionalmente Dios y sus seres queridos, nada más.
Invoqué en un anterior párrafo al coraje. El enemigo de aquel momento también lo tuvo, en pequeñas o en grandes porciones, no tengo ganas de desarrollar frías estadísticas ahora. Equivocado o no, lo tuvo. Soldados ingleses (pero antes que nada seres humanos) dejaron lo más sagrado que tiene un hombre: la vida. Para ellos y sus familiares, también deseo expresar: ¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad!

Este saludo lo comparto con el resto de mi equipo: Patricia Correa (Dirección Administrativa), Dra. Daniela Andrea Gonzalez (Departamento Asuntos Legales), Patricia Galleri (Departamento Comercial) y Nicolás Augusto Galleri (Meritorio).

Comparto con ustedes esta fotografía del album familiar (agradezco a mi prima Graciela Figueroa), donde se puede ver a mi primo, Carlos Ignacio Figueroa (el de la izquierda), marino conscripto hundido con su buque ARA Gral. Belgrano, el 2 de mayo de 1982.