El valor de una buena anécdota, ¿usted tiene alguna para compartir?

Este post tiene la seria intención de invitar a esta comunidad a que se animen a enviar alguna anécdota que les haya tocado vivir, hace poco o mucho tiempo, no importa. Anécdotas, historias, como es lógico pensar, relacionadas con las armas (de fuego o blancas).

Esas historias sirven para recuperar figuras, nombres, lugares, seres o máquinas (pistola, escopeta, fusil, etc.) que se presentaron ocasionalmente en un momento puntual de nuestras vidas o compartieron largas jornadas en un polígono, un coto de caza, o en el desempeño de una actividad profesional dentro de una fuerza de seguridad o militar. Lo importante, lo que valoraremos de cada escrito serán los datos, los detalles que se vuelquen (eso sí, recomiendo que eviten los sarcasmos innecesarios o menciones insultantes o descalificativas, aquí en Universo Armas – ya lo habrán certificado varias veces – un comportamiento semejante logra, sin mayores vueltas, el baneado inmediato). Les pedimos que no se esmeren tanto por la forma, el estilo de redacción (en todo caso, si ustedes lo permiten, podemos oficiar de corrector de esas líneas), ni tampoco por crear un tratado de balística o cosa semejante (les pedimos que prioricen el encuentro del corazón y el fluir de los recuerdos). Los que consideren que les resulta más cómodo expresarse en un archivo de word, pueden hacerlo sin problemas; eso sí, requiere el trabajo extra de adjuntarlo en un correo electrónico y enviarlo a info@universoarmas.com.ar.

PD necesaria con respecto a la propuesta de este post: por favor, absténganse de participar de esta consigna aquellas personas pertenecientes a la tribu “busca pelos en el huevo”, porque serán baneadas irremediablemente. La tribu “busca pelo en el huevo”, es altamente peligrosa, porque trata de encontrar apologías del delito donde no las hay, emplea discursos antiarmamentistas en base a enfoques parciales y/o caprichosos, y – lo peor de todo – tratan de hacer perfiles psicológicos banales e inconsistentes (¡cuando ellos, lo comprobamos cotidianamente en varios individuos de este grupo humano, salen a las calles a tratar de hacer todo lo posible por pelearse con alguien ante, por ejemplo, el menor roce, cruce de miradas, o peor, en poder de un volante, se transforman en fríos asesinos). Cuidado, que dentro de comunidad de las armas – nuestro sentido amplio de justicia nos obliga a que lo expresemos – también encontramos algunos representantes de esta molesta tribu, que dispensan sus “profundos conocimientos” subidos al indomable caballo de la soberbia.

Creemos que con esta acción, honramos más que nunca nuestro lema: “Un espacio que se hace entre todos”. ¡Esperamos su participación!