El cañón Flak 88 (segunda y última parte)

Por: Sebastián  Rodrigo  Ramírez  Ball (Cabo 1ro de Patricios).
Imágenes: aportadas por el autor.
Retoque de imágenes: Universo Armas.

El más efectivo montaje del 88 mm. fue el de cureña con tren de ruedas. Este vehículo constaba de dos partes exactamente iguales, una anterior y otra posterior que llevaba un asiento para el operador del volante y el freno.

Las patas anteriores y posteriores de la cureña se insertaban en la mitad del remolque por medio de un montacargas, y las patas laterales se plegaban. La sección que funcionaba como posterior se trababa para evitar que las ruedas giraran. El chasis podía o no tener el clásico escudo protector para el operador .El servicio de piezas (o sea los operadores) podía poner el cañón en posición de disparo y en estación en menos de un minuto, y se dice que los expertos podían hacerlo en ¡20 segundos! Su bloc de cierre hacia que la carga fuera rápida y efectiva, y muy difícilmente el apuntador de esta arma tenia que efectuar un segundo disparo para poner fuera de combate a un blindado (por lo general si se efectuaba un segundo disparo era para rematar totalmente al blanco).

El cañón podía acertar a un blanco a una distancia de 1.000 metros de su ubicación y perforar hasta 167 mm. del mejor blindaje aliado. Observen la siguiente foto donde se puede ver a un tanque M4 Sherman de 30 toneladas de peso y un blindaje máximo de 76 mm. fuera de combate producto de un certero impacto de 88 en el frente.

Básicamente, “El 88” se constituyo como elemento vital para el cumplimiento de las misiones de fuego de la artillería de defensa aérea de la Luftwaffe y del cuerpo de voluntarios civiles de defensa aérea. Estos podían operar en forma reunida o en forma aislada, convergiendo hacia un mismo punto o zona designada a batir. Los Flak 88 fueron montados sobre las tres torres de defensa antiaérea de Berlín y asestaban golpes tremendos a la aviación aliada durante los bombardeos aéreos que debió soportar la capital alemana desde 1943 y hasta 1945,

Según estadísticas de los centros de detección y seguimiento de aeronaves de la Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana), con la construcción de las torres de defensa aérea la eficacia de tiro sobre los blancos aumento un 40% sobre el rendimiento anterior. En las siguientes imágenes: esquema de una torre con las posiciones de las piezas antiaéreas y luego dos fotos de torres ubicadas en Berlín, una sacada en pleno conflicto (aprecien los restos de un tanque ruso T-34 en primer plano) y la otra actual. Por último, fotografía que muestra piezas de 88 instaladas en una torre.

 

Desarrollo del 88 sobre semiorugas.

Este concepto, tan radical y dinámico, que buscaba acoplar el cañón de 88 a distintos vehículos, creció a pasos agigantados. Sin embargo, apenas iniciado el desarrollo de esta nueva familia de armas autopropulsadas, los planificadores decidieron aumentar las especificaciones relativas al cañón antiaéreo (por lo que Krupp se retiró inmediatamente del concurso).
El cañón contracarro elegido fue el Pak 43 de 88 mm. No tenía nada en común con las piezas anteriores, para este en particular se diseño una serie de municiones totalmente nueva, más potente y más dinámica.
Conservaba los dos bogies de ruedas (un bogie son dos o tres pares de ruedas, según modelo, montadas sobre ejes próximos), y la estructura cruciforme del afuste, pero la pieza estaba emplazada sobre una plataforma baja que podía girar 360º y protegida por un escudo inclinado.
El Pak 43 se mostró como uno de los mejores cañones contracarro producidos durante la segunda guerra mundial y tenía unas notables prestaciones, superiores a las de los Flak. El problema principal fue que no se pudo producir en cantidades suficientes. Casi inmediatamente después del inicio de la producción, las factorías de Essen fueron atacadas por la aviación aliada y se necesitó bastante tiempo para transferir la cadena a otro lugar, pero el arma resulto todo un éxito y contaba con requerimientos actuales: movilidad táctica y rapidez estratégica, capaz de emplazarse rápidamente en distintos y entrar en combate. Por otra parte, el cañón tenía demasiadas exigencias en cuanto a las materias primas y sistemas de fabricación (como todo material fabricado por la industria de guerra alemana la construcción y ensamble de los cañones era extremadamente detallista y precisa). Se optó para la búsqueda de una alternativa que resultó ser el cañón contracarro Pak 43/41 de 88 mm., una de las armas de más feas desde el punto de vista estético , pero no por ello menos potente que el Pak 43. La Rheinmetall-Börsig utilizó la boca de fuego del Pak 43 prácticamente sin cambiar nada, pero aplicó una culata y un sistema de cierre simplificados. Para el afuste principal se utilizó el del obús ligero de campaña pesado sFH 18 de 150 mm. Otros componentes se eligieron aquí y allá y el improvisado conjunto resultó con una apariencia de lo más extravagante, aunque se mostró tan funcional y potente como el Pak 43.
Pronto se inició la producción intensiva con la intención de aumentar el número de “88” en servicio. Era una pieza “monstruo” para maniobrarla y situarla en posición y fue apodada scheunentor (puerta del granero) por los dos enormes escudos para los servidores. Algo verdaderamente tosco pero efectivo a la hora de recibir impactos de armas de fuego, trozos de metralla o fragmentación.
No todos los 88 eran remolcados. El “ocho con ocho” original se transformó en cañón para carro como  de 88 mm. y fue instalado sobre el carro de combate pesado Tigre. También el Pak 43 tuvo una versión para carro, el KwK 43 de 88 mm., emplazado sobre el enorme Tigre II. Éstas no fueron las únicas versiones móviles, porque desde un principio se intentó utilizar el Flak 18 de 88 mm. como autopropulsados.

SdKfz Flak 88.

Tigre 1 con tubo de 88 capturado por los aliados. El hombre que se ve asomando en la torreta es un soldado estadounidense.

Caza tanques Panzerjäger Tigre Ferdinand con tubo de 88.

El 88 mm. llegó a ser colocado en algunos submarinos alemanes clase U en la parte delantera y se utilizaba como arma de superficie, también la Kriegsmarine (Armada Alemana) lo utilizo en buques de menor envergadura y cañoneros pequeños hasta finales de 1941, como arma de ataque de superficie, demostrando una precisión absoluta al hacer fuego directo contra buques enemigos o blancos de superficie navales cercanos.

El 88 instalado en un submarino.

Finalmente solo queda agregar que el Flak 88 mm. siempre estuvo a la altura de las circunstancias y  cumplió variadas misiones, pero siempre tuvo un solo objetivo, perdurar a través de la historia y el tiempo como un arma magnifica y precisa que ocupa un lugar de privilegio en la historia, habiendo dado muestra de potencia. Fue empeñado en todos los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial: entre otros, África,  Rusia, Ardenas, Normandía y en la encarnizada y estoica defensa de Berlín, cuando las juventudes hitlerianas y las tropas de  defensa voluntarias daban batalla sin tregua en cada esquina a las formaciones de tanques del ejercito rojo que intentaban llegar al corazón del Reich.

Un Flak 88 mm. en posición para tiro terrestre en el frente ruso, invierno de 1943.

Flak 88 mm. emplazado como batería de tiro antiaéreo por tropa perteneciente a la “Artillería Antiaérea de la Luftwaffe”, durante la defensa de Normandía.

Batería de Flak 88 mm., durante un tiro antiaéreo nocturno en las afueras de Berlín.