Opinión: no a la capacitación de personal policial por militares (el caso del C-17 estadounidense)

Del archivo de Universo Armas. Publicado originalmente en el mes de febrero de 2011 durante la era blog de este medio.

Por: Héctor Velázquez.

En este espacio voy a emitir una opinión referida a si es correcto o no que militares estadounidenses (o del país que sea) vengan a entrenar a personal táctico policial de la Argentina.
Realmente, desde que se dio a conocer en los medios periodísticos el episodio con el avión de carga C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que transportaba material bélico y drogas no declaradas (lo que motivó que el gobierno de la República Argentina procediera a incautar toda la carga), no he encontrado justificativo para que militares estadounidenses (no importa de que grupo de elite provengan: SEAL, Delta, Fuerzas Especiales, etc.) vengan a entrenar a personal del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF). Y más aún cuando hablan de instrucción en situaciones de crisis y toma de rehenes.
Sinceramente, no hay manera que pueda cerrarme que un equipo antiterrorista militar (del país que sea) venga a entrenar a uno de los cuerpos policiales más exitosos del mundo en, justamente, toma de rehenes y crisis. Excepto que el personal militar extranjero que arribó a la Argentina en realidad tuvo la intención de dar otro tipo de capacitación que de alguna manera se quiso ocultar.
En la valija que contenía sustancias no declaradas, de acuerdo a una investigación realizada por el periodista Horacio Verbitsky en el diario Página 12, contenía: epinefrina, ketamina inyectable, morfina sulfato inyectable, midazolam inyectable, naloxona inyectable, oxicodona en comprimidos y nalbufina inyectable. Seguramente que no fue por estas sustancias narcóticas-estupefacientes, inhibidoras de la transmisión de señales nerviosas asociadas al dolor, que los estadounidenses pretendían impedir que se abriera la valija, sino por documentos contenidos en pen drives y un disco rígido (sobre los cuales aún no ha trascendido nada). Con respecto a las sustancias, el diario Clarín publicó en su edición del día 14 de febrero, próximo pasado, invocando una fuente no identificada, lo siguiente: (…) durante los entrenamientos de rescate de rehenes se utilizan gases paralizantes (una variante mucho más fuerte que los gases lacrimógenos y los gases vomitivos) para neutralizar a los “secuestradores”. Al ver la lista de estupefacientes que dicen que había en la valija, un experto en seguridad consultado por este diario, señaló que algunas de las sustancias mencionadas allí se utilizan para elaborar los gases paralizantes y las otras se aplican luego para contrarrestar sus efectos (…). Más, en un recuadro titulado “La valija misteriosa”, se afirmaba lo siguiente: Ayer Página 12, describió los estupefacientes y narcóticos que las autoridades argentinas encontraron en una valija que llegó en el avión estadounidense. Algunas son estimulantes, mientras que las otras son sedantes y producen efectos analgésicos. Según un experto consultado por Clarin, la difusión de la lista de la sustancias es muy grave, ya que cualquier secuestrador puede conocer con qué sustancias intentarán neutralizarlo y prepararse de antemano. El experto especuló que muy probablemente los militares estadounidenses no quisieron declarar estas sustancias a la Aduana para evitar lo que de todas maneras pasó, es decir que se filtre la información a la prensa.
Desconozco que fuente consultó la colega Ana Baron (Corresponsal del diario Clarín en Washington), pero en realidad la mayor parte de las sustancias introducidas ilegalmente en la Argentina se emplean en situaciones de emergencia medicinal táctica, por ejemplo: heridas de armas de fuego. Que me conste, los únicos que han empleado sustancias químicas neuroinhibidoras en un escenario con toma de rehenes, han sido las fuerzas especiales rusas (Escuadrón Alfa de los Spetnaz), con resultados desastrosos y pisoteando cualquier convención internacional al respecto. Fue en el 2002, en el teatro de Moscú, contra guerrilleros chechenos: 40 secuestradores y entre 130 y 170 rehenes (según la fuente), muertos. Al final de este texto van a encontrar las características de cada una de las sustancias encontradas en la valija y referencias a sus usos.
Subrayo, si el GEOF (o el grupo especial policial que fuera) necesita de instrucción en nuevas técnicas o un intercambio profesional que se refiera a manejo de crisis o de situaciones con toma de rehenes, lo indicado es que lo haga con personal de seguridad equivalente (por ejemplo, equipos SWAT de los Estados Unidos, el GIGN francés, el GSG 9 alemán, etc.). Técnicas de interrogatorio ninguna porque esa no es competencia de un grupo táctico policial.
Saliéndonos un poco de la órbita del GEOF, permitanmé mencionarles que en los inicios de lo que hoy es la División Especial de Seguridad Halcón (Policía de la Provincia de Buenos Aires), cuando se denominaba Grupo de Operaciones Especiales y la Argentina buscaba implementar, allá por la década de 1980, el concepto de fuerzas especiales policiales, el personal, a falta de otro recurso, hacía una adaptación del curso de comandos de Ejército (en realidad tenía algunas mínimas diferencias). Se aprendía paracaidismo, supervivencia, buceo, lucha en monte, etc. Con el tiempo, ese curso sufrió adaptaciones específicas al ámbito de la seguridad y se desligó de los instructores militares, aunque decidió conservar el emblema de la especialidad tal cual el diseño del empleado por los comandos de ejército (excepto por su color de fondo, que en el caso de la policía es azul).

Sustancias encontradas: características y usos.

EPINEFRINA: se usa para tratar las reacciones alérgicas potencialmente mortales. La epinefrina pertenece a una clase de medicamentos llamados agentes simpatomiméticos. Actúa al relajar los músculos de las vías respiratorias y al estrechar los vasos sanguíneos. Se usa en caso de emergencias en las que se requiere una respuesta de la actividad simpática: colapso circulatorio agudo, resucitación cardiopulmonar, broncoespasmo, reacciones anafilácticas, shock, hipotensión, hemorragias abundantes.

KETAMINA INYECTABLE: anestésico general inyectable utilizado en procesos diagnósticos e ­intervenciones quirúrgicas para inducción de la anestesia (anterior a otros agentes anesté­sicos generales), o para completar otros agentes anestésicos.

MORFINA SULFATO INYECTABLE: acción sobre el sistema nervioso central. La morfina posee una acción analgésica dependiente de la dosis. Tiene la capacidad de actuar sobre el comportamiento psicomotor y provocar, según las dosis y la situación, sedación o excitación. Dolores intensos o resistentes a analgésicos de nivel inferior.

MIDAZOLAM INYECTABLE: es una benzodiazepina de acción muy corta que se utiliza para la sedación consciente, ansiolisis y amnesia durante procedimientos quirúrgicos menores o procedimientos de diagnóstico, o como inductor anestésico o como adyuvante a la anestesia general. Mecanismo de acción: las benzodiazepina actúan sobre el sistema límbico, talámico e hipotalámico del sistema nervioso central produciendo sedación, hipnosis, relajación muscular al mismo tiempo que ejercen una actividad anticonvulsiva.

NALOXONA INYECTABLE: antagonista de opiáceos (narcóticos).

OXICODONA EN COMPRIMIDOS: analgésico opioide, efectivo por vía oral, muy potente y potencialmente adictivo. La indicación actual de oxicodona como fármaco de liberación controlada por vía oral es el dolor intenso. En Estados Unidos su uso en combinación con el paracetamol es común en los tratamientos postoperatorios. La tolerancia y la dependencia aparecen tras varios meses de tratamiento, y a partir de este momento se requieren dosis cada vez mayores para obtener los mismos efectos analgésicos. Según la DEA estadounidense (Drug Enforcement Administration) y los fabricantes de este medicamento, es muy raro que aparezca adicción psicológica cuando se utiliza en las dosis recomendadas y durante periodos de tiempo no muy largos.

NALBUFINA INYECTABLE: anestésico y analgésico adyuvante. Cuando se usa como complemento de la anestesia general balanceada, se recomienda que sea solamente por personal específicamente entrenado en el uso de anestésicos intravenosos y en el manejo de las reacciones a opioides potentes.