Pedro José Abaca, una vida dedicada a las armas y a la policía bonaerense (Argentina)

Pedro José Abaca, nació el 31 de mayo de 1926 en la localidad de Manuel B. Gonnet, en el Partido de La Plata (Buenos Aires).

Un ciudadano que se acercó a la Policía de la Provincia de Buenos Aires siendo muy joven, cuando esta institución de seguridad de la República Argentina todavía se estaba haciendo en muchos de sus aspectos. Para ser más preciso, su ingreso a la academia policial fue el 13 de febrero de 1944, con tan solo 17 años, para desempeñar labores de carrero; o sea aquel muchacho que repartía la merienda para los suboficiales y oficiales de la “Escuela de Policía Juan Vucetich”. En aquellos tiempos, la escuela, fundada el 27 de junio de 1941, ocupaba terrenos de la calle 528, entre 1 y 2, del Partido de La Plata.
En febrero de 1946, Abaca inicia labores en el “Depósito y Control de Armas” como aprendiz de armero; reconoce como sus maestros a Juan Giandrini, Alfonso Persiano, Carlos Alberto Cosoli, Héctor Mafei y Martín Guido Tinto. El escalón siguiente al de aprendiz fue el de ayudante, una posición que no le fue nada cómoda de conseguir dadas las exigencias de aquellos docentes.
Ya con el título de Armero, llega a ser capataz general del depósito, con la gran responsabilidad de dirigir a otros especialistas en armas, y llevar adelante inspecciones para detectar todo aquel armamento reglamentario necesario de mantenimiento y arreglo; entre las armas reglamentarias de aquel momento, en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, estaban los revolveres Colt y Orbea .38 corto y largo, Colt Detective .38 largo, pistolas Colt .45 ACP, Beretta 9 mm (Italia), Star .45 ACP (España), y D.G.F.M. también en .45 ACP (Argentina), fusiles Mauser (Alemania), ametralladoras Thompson .45 ACP (Estados Unidos), y las ametralladoras Halcón .45 ACP y PAM 1 calibre 9 mm (ambas hechas en la Argentina). Otras de las tareas a su cargo, fue la de concurrir a los establecimientos productivos de Fabricaciones Militares, distribuídos a lo largo del país, para adquirir municiones y armamento. Así mismo, estuvo entre los hombres que brindaron instrucción de tiro a las primeras camadas de policías femeninas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Recorre el extenso territorio de Buenos Aires, alcanzando incluso el punto más austral de esa geografía: Carmen de Patagones (a 901 kilómetros de La Plata), junto a sus compañeros Roger Guado, Nestor Degaitano, Enrique Bobio, Roque Gabito y Dardo Lagno, acercando a las unidades regionales el armamento más moderno que se recepcionara en aquel momento y suministrando la provisión debida de municiones, además de ofrecer entrenamiento referido a la operación de las armas.
Pedro José Abaca se retira de la policía, el 13 de diciembre de 1976, con el grado de Suboficial Principal.
Una anécdota que se destaca de este profesional es una tremenda explosión en el depósito de la armería, producida por la polvora que se le sacaba a las municiones vencidas. En ese episodio mueren dos personas y hay otras tantas heridas, pero Abaca sobrevive gracias a que se arroja rápidamente cuerpo a tierra.
Como decimos en el título, una vida dedicada a las armas la de Pedro José Abaca. Un hombre, un ciudadano que supo honrar el uniforme de policía, y que a los 87 años nos brinda el privilegio de poder mostrar, por primera vez, apenas un esbozo de su extensa y rica vida.
Un material periodístico, que sirve como un aporte para la historia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que no hubiese sido posible conseguir sin la excelente predisposición del hijo de Pedro Jose Abaca: Daniel Alberto Abaca, Comisario (R) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, ex integrante de la División Especial de Seguridad Halcón, Licenciado en Seguridad Ciudadana y actual Jefe de la Patrulla Policial Municipal de La Matanza.
La de Daniel Abaca, sin lugar a dudas, es la continuidad de un legado. Otra vida dedicada a las armas y a las actividades de operaciones especiales policiales. Pero esa es otra historia…