Video: nutrición y campaña de mejora del estado físico de la policía mexicana

Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

 

Aprovechamos la oportunidad para reproducir un artículo del diario “Clarín” (Argentina), referido a un informe que da cuenta de la nutrición y el estado físico de la Policía Federal Argentina.

Por: Valeria Román.

El sobrepeso y la obesidad afectan al 57,9 por ciento de la población adulta en la Argentina. Pero a los agentes de la Policía Federal los afecta más: el 80 por ciento no tiene un peso normal, según un seguimiento médico interno que se viene desarrollando desde 1996.

Los turnos rotatorios, la falta de tiempo para hacer actividad física y para adoptar una alimentación saludable, y los altos niveles de estrés dificultan que los agentes policiales conserven un peso adecuado.
“Si bien los niveles actuales de obesidad y el sobrepeso pueden parecer altos, es importante tener en cuenta que la situación era peor hace 18 años. El porcentaje de obesos alcanzaba al 40 por ciento de los policías”, dijo a Clarín Jorge Tartaglione, médico cardiólogo y a cargo del Servicio de Calidad de Vida del Hospital Churruca-Visca, en Capital, que está a cargo del seguimiento de más de 20 mil policías.
Durante los últimos dos años, el Ministerio de Seguridad de Argentina puso en marcha un programa, a cargo de Dalia Schejman, por el cual grupos de médicos, nutricionistas, odontólogos y oculistas van a las comisarías de Capital, hacen chequeos y dan indicaciones para bajar de peso, dejar de fumar, y controlan la presión arterial, el colesterol malo o el nivel de glucemia de los policías. Los que tienen sobrepeso u obesidad acceden a un tratamiento con nutricionista que les indica un plan para bajar kilos. Para los obesos mórbidos, se creó un programa de cirugía bariátrica, a cargo de Ezequiel Fernández.
Más allá de las cuestiones de peso, los agentes de la Policía Federal tienen otros factores de riesgo cardiovascular. En la población adulta general, según la última encuesta del Ministerio de Salud de la Nación los fumadores representan al 25,1%. En cambio, más del 30% de los policías fuman tabaco. En 1996, fumaba el 46%, y la cantidad de fumadores está bajando porque se impulsaron talleres para dejar de fumar y se cumple con las normas de ambientes libre de humo en los lugares de trabajo.
El colesterol pasó del 42% en los policías al 38% el año pasado. “La prevalencia de diabetes tipo 2 y los niveles de presión alta se mantuvieron igual en estos años. Para mejorarlo más, se creó una sección sobre hipertensión, a cargo de Daniel La Greca. El sedentarismo afecta a más de la mitad del personal policial como también sucede en la población general adulta de la Argentina”, comentó Tartaglione. El entrenamiento físico es sólo obligatorio para algunos sectores, como la policía montada.
Según Tartaglione, “muchos policías hacen turnos rotativos y trabajan adicionales que les restan tiempo para practicar actividad física con regularidad. También los cambios de horarios les dificultan la posibilidad de seguir un plan de alimentación saludable para bajar de peso. A todo se suma que se trata de una profesión con estrés elevado”, resaltó.
Consultado por Clarín, Julio Montero, ex presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA), expresó que el alto porcentaje de policías con sobrepeso y obesidad obedecería a varias causas. “En otros estudios científicos se ha encontrado que los turnos rotatorios contribuyen al aumento de peso. Otros factores podrían ser que la obesidad afecta más a varones y la Policía Federal es mayoritariamente masculina. Además, se ven sometidos a estrés porque tienen que estar en alerta continua. La alimentación del policía depende mucho de los horarios laborales y no del momento en que tiene necesidad de comer, y puede ser de baja calidad nutricional. Habría que hacer más estudios sobre las causas del exceso de peso en los agentes policiales”.