El asalto al fuerte Eben Emael (10 de mayo de 1940)

Una de las páginas más notables de la historia de la guerra relatada por uno de nuestros lectores / colaboradores.

Por: Sebastián  Rodrigo  Ramírez  Ball.
Imágenes: aportadas por el autor.
Retoque de imágenes, edición y corrección: Universo Armas.

Una de las hazañas más espectaculares de la Segunda Guerra Mundial, conocida como “Operación Granito”: el asalto en planeadores sobre el fuerte de Eben Emael (Bélgica) y la captura de los tres puentes sobre el canal Alberto. Esta operación es una de las hazañas más electrizantes en la historia del conflicto que se extendió entre 1939 y 1945.

Datos del Fuerte y su Historia.

El fuerte fue diseñado durante el siglo XIX y construido durante la década de 1930. Gracias a la culminación del canal Alberto, que sirvió de vía fluvial, el fuerte comenzó a ser construido en 1931 y culmino sus obras en 1935. Estaba ubicado en la frontera entre Bélgica y Holanda y se lo consideraba inexpugnable. Enclavado sobre una meseta de 120 metros de altura, de forma triangular sobre el canal, sus límites de Norte a Sur eran los poblados de Lija y Maastricht, y de Este a Oeste el canal Alberto y el poblado de Eben Emael.
El fuerte contaba con 50 hectáreas, su forma era de diamante de 1.098 metros de largo (en sentido Norte a Sur) y de 800 metros de ancho (en sentido Este a Oeste), contaba con dos niveles y 7 millas de túneles. Como punto estratégico tenia la misión de restringir el avance de tropas sobre los tres puentes del canal, para ello contaba con un sistema de armas combinado de todo tipo de calibres en sus 64 casamatas.
Las casamatas albergaban piezas de 120 mm, 75 mm, 60 mm, ametralladores gemelas de 30 mm, y una decena de ametralladoras ligeras. La mayor de las cúpulas de artillería media 90 metros, la plataforma blindada era de 1.000 metros y en el interior lo guarecían 1.200 hombres en dos turnos. La ubicación de las casamatas y la forma de diamante del fuerte, permitía el apoyo mutuo empleando el fuego cruzado con el que se buscaba desarticular y restringir las maniobras de tropas en el exterior, podían dirigirse en forma centralizada a cualquier punto deseado ya que la distribución de las ametralladoras en las posiciones mas dominantes permitía, una vez desatados los fuegos de protección final, establecer una verdadera barrera de fuego fluida y constante, capaz de frenar cualquier avance en el interior y con una flexibilidad extremadamente veloz, de tal manera de cambiar de frente en todo el perímetro.
Resultaba imposible atacar el fuerte desde el canal, ya que poseía muros reforzados y ahí se encontraban las armas de mayor calibre. La fama de inexpugnable le fue otorgada porque los tres puentes de acceso podían destruirse usando no solo explosivos sino también la artillería pesada, y como si esto fuera poco se contaba con la capacidad para inundar las zonas aledañas ante la menor amenaza terrestre.

Planificación de la misión.

En primer lugar, me veo en la obligación de encuadrar la operación “Granite” dentro de una operación de mayor envergadura, es decir esta era un eslabón dentro de una cadena de operaciones meticulosamente preparadas para una finalidad en común. Esta operación era, ni más ni menos, que la invasión a Francia y en cuya dirección de avance se encontraban una serie de objetivos intermedios de gran importancia estratégica, como Eben Emael.
En particular, la finalidad de la captura del fuerte aseguraba la toma de los tres puentes sobre el Canal, permitiendo una finalidad mayor que era el cruce de las unidades panzer del grupo de Ejércitos A y B en forma rápida y asegurando la continuidad del avance sobre el corazón de Bélgica. Conocida como “Operación Sichelschnitt” (Golpe de Guadaña), ideada por Von Manstein, quien mas tarde fuera Mariscal de Campo y la mente más brillante del Alto Mando Alemán, su plan reemplazo al “plan Schlieffen” de 1905 utilizado durante la invasión a Francia de 1914, ocupando los países bajos e ingresando por el Norte es decir frontalmente. El plan de Von Manstein consistía en agrupar todos los panzer en el Bosque de las Ardenas, donde los obstáculos y fortificaciones de la Línea Maginot decaían debido a lo accidentado del bosque. Nada hacía suponer a los franceses que podía ser utilizado como terreno llave y una futura avenida de aproximación.
Para destacar la importancia del fuerte y la necesidad de su captura en la maniobra, esbozare en líneas generales el plan de invasión general .En primer lugar el plan “Golpe de Guadaña” fue desestimado por el Alto Mando de la Wehrmacht y tildado de demasiado audaz, su creador fue relevado de su comando por intentar llevarlo a la práctica, pero al ser presentado ante el Comandante Supremo Adolf Hitler este rápidamente vio el potencial de la operación. Hitler, que tenía en su mente un lugar para las operaciones audaces, ordeno iniciar preparativos para su ejecución; este plan permitía que las 72 divisiones acorazadas alemanas concentradas masivamente en un mismo punto, podían arremeter en forma sorpresiva y violenta sobre las 117 divisiones de tanques francesas. En Alemania quedarían 42 divisiones de reserva contra 27 divisiones de reserva francesas más las divisiones inglesas en sus asientos de origen, lo decisivo o dramático para los franceses fue que hasta ese entonces no tenían la noción del uso masivo del tanque como arma de maniobra rápida sino que concentraban sus tanques en forma aislada, entre las divisiones de infantería y su única misión era protegerla en el avance, de forma muy lenta y poco ortodoxa, para colmo de males solo el 45% de sus tanques tenían radios. Mientras que los Alemanes si tenían bastante claro la noción de utilizar los tanques como arma de maniobra rápida masivamente y desarrollaron sus principios de movilidad táctica y rapidez estratégica, además de que todos sus tanques contaban con radio y con un sistema de comunicaciones que permitía unir a los jefes de carro con sus comandantes y además con sus fuerzas aéreas en tiempo y forma mientras se desarrollaban los combates, proporcionando una flexibilidad enormemente veloz y efectiva en todas las fases de la operación. De esta manera, 2200 carros acorazados concentrados marcharían a enfrentar a 4800 dispersos y con unas comunicaciones casi inexistentes.
Durante la planificación de la Operación Granite, Hitler al ver las fotografías junto con el General Kurt Studen, Comandante de las Tropas Aerotransportadas, dijo que la superficie del fuerte era tan plana que un ataque con planeadores seria fácil y rápido de ejecutar, la idea de usar lanzallamas y cargas huecas también surgió de Hitler, ya que hasta ese momento se desconocía la eficacia de estas cargas en situaciones reales, de esta manera, rápidamente, el General Student realizo el plan general de la operación y designo al ( Hoptman) Capitán Walter Koch como comandante de la operación, quien rápidamente selecciono el personal y conformo cuatro grupos de asalto para afrontar la tarea simultanea de la toma del fuerte y los tres puentes sobre el canal Alberto, los elementos designados pertenecían a la 7 División de Paracaidistas ( fallschirmjäger )

Orden de batalla.

Jefe del Elemento: Hoptman (Capitán ) Walter Koch

Sección de Asalto Nro 1: Granite Objetivo: Granito (Fuerte Eben Emael )
Jefe: Oberleutanent (1er Teniente) Rudolf Witzing
Efectivos: 86 Paracaidistas Ingenieros
Transportes: 10 Planeadores

Sección Asalto Nro 2: Hierro Objetivo: Hierro (Puente Kanne )
Jefe: Leutnant (Teniente) Walter Schachter
Efectivos : 80 Paracaidistas
Transportes: 9 Planeadores

Sección Asalto Nro 3 Hormigón Objetivo: Hormigón (Puente Wroenhaven )
Jefe: Oberleutanent (1er Teniente ) Wilhem Schacht
Efectivos: 100 Paracaidistas
Transporte: 11 Planeadores

Sección Asalto Nro 4: Acero Objetivo Acero (Puente Weltwezert )
Jefe: Oberleutanent (1er Teniente ) Hans Almart
Efectivos: 90
Transporte: 10 Planeadores

Con la sección Nro 3 estaba el Puesto Comando del Jefe del Elemento Koch.
Producto de las reuniones entre Hitler y Student a finales de 1939 se acordó que el asalto seria en planeadores, puesto que los transportes disponibles en ese momento eran los Junker Ju 52 con capacidad para 12 hombres con equipo completo, por eso el material de armas de apoyo y explosivos debía ser lanzado en contenedores en forma de carga de acompañamiento simultáneamente con las tropas. Esto presentaba el problema del tiempo entre la transición del pasaje de las aeronaves para el lanzamiento sobre el objetivo de las tropas y las cargas, con su consecuente dispersión, más el tiempo empleado en la reunión de ambos en tierra para posteriormente ocupar las posiciones dentro del objetivo e iniciar el ataque, más la cantidad de naves necesarias. En suma, esto demandaba un margen de tiempo muy prolongado, propio de las operaciones aerotransportadas y la ocupación de una cabeza aérea daría al enemigo tiempo para reaccionar en forma mas efectiva. Por ello, las tropas tendrían que llegar en forma concentrada y rápida para dirigirse a sus objetivos asignados de forma organizada. Esto proporcionaría una capacidad de reacción muy limitada del personal que guarecía en el fuerte, ya que el atacante estaría sobre sus cabezas desde el momento inicial, además aterrizar en planeador proporcionaba una llegada a tierra silenciosa de 266 hombres en forma reunida sobre el fuerte y los tres puentes.
El planeador DFS 230 con capacidad para nueve hombres y su piloto se encontraba en servicio desde 1936, construido en lona con estructura de caños, su superficie alar era de 22 metros y su envergadura era de 11 metros, contaba con un tablón de madera con barandas que atravesaba el fuselaje de morro a cola usado como asiento para el piloto el jefe de fracción y la tropa, tenía un patín que quedaba al descubierto cuando luego de despegar soltaba el tren de ruedas; este patín servia como punto de apoyo para el aterrizaje e inicialmente se le colocaba alambre de púa enroscado para facilitar el frenado haciendo fricción sobre la superficie del terreno (modelos posteriores contaban con paracaídas de frenado y hasta hubo una versión con cohetes para facilitar su despegue).
Luego de seleccionado el personal, comenzó un severo y completo entrenamiento individual y después a nivel unidad. Transcurridos dos meses, el personal se traslado a la localidad de Gleiwits, un fortín polaco capturado tras la invasión en 1939, en este lugar los pilotos de planeador practicaban la toma de contacto y el aterrizaje, bajo las ordenes del Oberleutnant (1er Teniente ) Manfred Kiess, mientras que las tropas se adiestraban en el desembarco, entrada en posición y las maniobras del plan táctico terrestre bajo las ordenes de Koch. Más tarde, se trasladaron a la localidad de Hidesheim, en Alemania, para la ultima parte del entrenamiento de un mes, donde gracias a fotografías aéreas e informes de inteligencia construyeron una replica del fuerte escala 1 en 1, es decir a escala real, donde se practicaba hasta el cansancio el plan una y otra vez; luego se sumaron informes del efectivo que guarecía en el fuerte, relevos y cantidad de armas, así como su distribución y, los mas importante, el estado de la moral del enemigo que en aquel momento era realmente desastrosa. Con estos datos se modifico el plan y se dictaron fases y prioridades de eliminación de las armas y posiciones, el Capitán Koch dio libertad de acción para que los jefes de sección efectuaran sus propios planes tácticos terrestres, por su parte el 1er Teniente Witzing desarrollo su propio plan y lo dividió en tres fases con prioridades de preferencia durante el desplazamiento dentro del fuerte: Fase 1, ocupación de las posiciones y silenciamiento de las armas de mayor calibre las de 120 mm y las de 75 mm. que eran las que estaban en capacidad de volar los puentes; Fase 2, localización y destrucción de las armas medianas y portátiles que dificultan las maniobras del personal que tomaría los puentes y los elementos de conexión; y la Fase 3, eliminación del enemigo dentro de los túneles del fuerte impidiendo su salida al exterior, ya que la cantidad de efectivos que guarecía la fortaleza una vez fuera podía maniobrar con total libertad de acción y ofrecer una resistencia mucho mayor, limando rápidamente la capacidad ofensiva de Witzing. Una vez canalizado el enemigo dentro de los túneles, el uso de los lanzallamas proporcionaría una acción psicológica espantosa y devastadora, obligando al enemigo a introducirse dentro de la construcción, en dirección a lo mas profundo del interior, la idea era que el fuego sofocara el oxigeno de los túneles transformando cada lugar en un verdadero infierno, sin contar con la limitada maniobra de las tropas belgas en los estrechos pasillos. Por lo tanto, uno o dos paracaidistas con lanzallamas penetrarían en el interior y empujarían a los enemigos a lo más profundo del fuerte
Para llevar a cabo esto, el elemento Granite tendría que lograr libertad de maniobra total para ir y venir dentro del fuerte, destrozando y limando toda capacidad de reacción enemiga. Se tenía que aprovechar el factor sorpresa y ganar la iniciativa y, lo más importante, una apropiada utilización de las limitadas cargas explosivas (56 cargas huecas, de 50 y 12 Kg, para ser utilizados en los 64 reductos fortificados).

Ejecución de la misión.

El día 10 de mayo, cerca de las 0400 Hs se concentraban un sin numero de aeronaves de transportes, planeadores, aviones caza y bombarderos, de todo tipo, en Ostheim, en la ciudad de Colonia (Alemania). Entre este hervidero que se preparaba para la acción, estaban los 10 planeadores de Witzing junto a los otros asignados a la toma de los puentes del canal Alberto y tantas otras aeronaves responsables de objetivos dentro de Bélgica y Holanda.
A las 0430 Hs los 10 JU52 despegan arrastrando tras de si los DFS 230 de Witzing, segundos más tarde despegan los restantes remolcadores del elemento Koch que ocuparían los tres puentes.
Tras un corto vuelo, el piloto del planeador de Witzing corta el amarre que lo vinculaba con su transportador puesto que estuvo a punto de chocar con otro planeador que volaba dentro de la formación; comienza a descender quedando fuera de la acción y aterrizando en proximidades del aeródromo. Minutos mas tarde y con mayor altitud un segundo remolcador JU 52 sufre un desperfecto en uno de sus motores y se ve obligado a soltar su planeador, girar y retornar al aeródromo (lo mismo terminaría haciendo el planeador). El resto de los planeadores continua su vuelo hacia el objetivo y a una altitud de 2500 metros y tras 25 minutos de vuelo, y llegado al punto de control dentro de la navegación y aparentemente por una descoordinación, los remolcadores se ven obligados a elevarse 500 metros más para recién dar la señal de corte de amarres. Esto alerta a la artillería antiaérea del lugar que rápidamente avisa al fuerte, donde se da la orden de detonar las cargas explosivas en los puentes.
La artillería no abre fuego sobre los Junkers y sus planeadores, ya que a ciencia cierta no saben si son aviones enemigos o franceses o ingleses, toda esta vacilación por parte de los belgas hace que solo puedan volar un solo puente: el Kanne.
Una vez cortados los amarres, los planeadores comienzan a adquirir libertad de acción para descender en espiral sobre el fuerte, mientras los remolcadores regresan a su patria. En estos momentos, los pilotos de los planeadores tienen frente de si el objetivo real. De este modo comienzan a caer en picada sobre sus puntos de toque para, en los últimos metros, levantar la nariz y patinar sobre el terreno. Al detenerse las aves de acero, las carlingas de plastico se levantan y comienzan a desembarcar frenéticamente las primeras tropas, mientras se produce la llegada de las otras naves que se posan en tierra.
Al poner los pies fuera de su planeador, el Oberfdwebel (Sargento Mayor) Helmut Wezel asume el mando del elemento ante la ausencia de Witzing y, extraordinariamente, en tan solo 20 minutos culmina exitósamente la 1ra fase de la operación eliminando los 120 mm, por primera vez los zapadores paracaidistas comprueban los efectos devastadores y eficaces de las cargas huecas. Eran las 0530 de la madrugada y la acción ya había comenzado, en estos instantes comienzan a caer sobre los puentes las aves de Koch, uno a uno los planeadores tocan tierra y el personal desembarca rápidamente para asegurar los tres puentes. En este punto de máxima acción es cuando se produce la voladura del puente Kanne, mientras los otros grupos de asalto logran el corte de los cordones detonantes de los explosivos destinados a tal efecto, salvaguardando la integridad de sus objetivos los que son tomados intactos. Instantes después una pieza de 75 mm intenta hacer fuego eficaz sobre un segundo puente, pero la rápida intervención del Oberfdwebel (Sargento Mayor) Peter Argnt, quien detona su carga hueca sobre la cúpula de dicha arma, impide la voladura de los restantes puentes; esta acción decidida permite a las tropas de las otras secciones tomar los puentes y mantenerlos hasta su conexión.
Mientras todo esto trascurría en Eben Emael, en el aeródromo de Ostheim, en Colonia, Witzing y sus hombres requisan un transporte e intentan desesperadamente hallar alguna aeronave, lo cual es muy difícil por la cantidad de misiones asignadas a cada aparato .
Tras el regreso al aeródromo, Witzing se hace con el planeador en el que anteriormente había podido retornar y junto con su gente y el personal disponible de tierra, intentan solucionar el inconveniente del único remolcador disponible. Tras varios intentos fallidos el Ju 52 Heinkel logra tomar vuelo e inicia la ruta de navegación hacia el objetivo, luego de 25 minutos el piloto corta amarres y retorna, en ese momento un solitario DFS 320 aterriza bajo fuego enemigo (el ataque ya llevaba casi 3 horas de iniciado). Al soltarse la carlinga, Rudolf Witzing pone pies en tierra por primera vez en el fuerte junto con su dotación y rápidamente toma el mando de la sección Granite, es en este momento cuando el ataque, que se hallaba estancado, recobra nuevos auges. Los zapadores paracaidistas al ver a su líder, rápidamente continúan con la operación. Son casi las 0830 Hs y la acción se incrementa en el fuerte. A esta hora otros paracaidistas están tomando objetivos en Holanda, el puente sobre el río Mosa, junto con una serie de carreteras rutas y el aeropuerto, también se bombardean Rotterdam y La Haya. Entre tanto, en el fuerte los belgas logran inundar las zonas aledañas, complicando las maniobra de aproximación de las tropas de la Wehrmacht que formaban parte de la conexión con las tropas paracaidistas que combatían en el fuerte.
Llegado el mediodía, la infantería de las Wehrmacht hace pasar al frente a sus ingenieros para que estos realicen el franqueo del curso de agua y así poder acelerar la conexión con las tropas de Witzing, que luchan ya intensamente. Elementos del 51 Batallón de ingenieros comienzan el cruce del canal con sus botes de goma bajo un fuego mortal, lo cual aparte de arriesgado es sumamente agotador. Tras el canal, los aguarda un acantilado escarpado de 120 metros que tendrán que sortear con varios intentos, ya que el fuego enemigo es muy eficaz. Cerca de las 19 horas, Witzing y sus hombres tratan de sofocar los últimos reductos de resistencia, pero sus paracaidistas ya están bastante agotados. Igualmente lanzan un contraataque para sofocar la resistencia que encuentra el personal de ingenieros de la Wehrmacht. Los belgas encienden unos reflectores para detectar a los zapadores que intentan, una y otra vez, la trepada del acantilado; uno a uno los reflectores son destruidos por el personal de Witzing. Cerca de la madrugada del día 11, el primer elemento en conseguir ascender al fuerte es liderado por el Unterfeldweaw (Sargento Segundo) Portsrffen, junto a 12 hombres que actuarían de escalón recibimiento para el resto de los ingenieros que comenzarían la trepada detrás de ellos. De esta manera los agotados paracaidistas de Witzing recibieron sus esperados refuerzos y el ataque vuelve a tener impulso a media mañana. Koch solicita apoyo a la Luftwaffe y esta envía a un escuadrón de JU 87 Stukas a las inmediaciones del fuerte para cortar toda ayuda del exterior.
Tras esta acción, los hombres de Witzing realizan su ultimo esfuerzo y hacen posible lo imposible: un contraataque rotundo y contundente apoyado por la maza de los lanzallamas y un fuego despiadado. Se logra quebrar toda voluntad de reacción a las tropas belgas. Minutos después de lanzada esta acción se escucha un toque de corneta que anuncia el fin.
Tras la aparición de una bandera blanca, el Mayor Fritz Lucen Jotrand rinde el fuerte a los agotados paracaidistas. El botín de guerra: cerca de 600 efectivos enemigos y un gran número de armas de todo tipo. El saldo de esta operación: 20 paracaidistas heridos y dos muertos.
Por esta gran hazaña cruces de hierro y ascensos por doquier, pero lo mas extraordinario es que el Primer Teniente Rudolf Witzing se convirtió en el primer militar y el cuarto en toda la guerra, en recibir las tres categorías consecutivas de la cruz de hierro: segunda clase, primera clase y cruz de caballero. Witzing tras la guerra se unió al Bundeswer donde se especializó en la formación de ingenieros militares, ocupo distintos puestos y alcanzo el grado de coronel retirándose con todos los honores militares en 1974 ( falleció en el 2004). Por desgracia, el gran héroe de Eben Emael: el Capitán Walter Koch, en 1942, mientras se recuperaba de una herida en la cabeza, fue duramente reprendido por sus superiores por el trato respetuoso y caballeroso que otorgo a heridos enemigos, desobedeciendo la orden de aniquilar a las tropas paracaidistas y comandos enemigos. Por no acatar la orden emanada de su comandante supremo, fue separado de su unidad y perdió el comando de la misma. Mientras se encontraba de permiso en Berlín, muere en un confuso accidente automovilístico. Se cree que la Gestapo le terminó pasando factura.