Video: trabajo periodístico sobre la División Especial de Seguridad Halcón (Policía de la Provincia de Buenos Aires)

Excelente trabajo de investigación difundido por TV, lo mejor que se ha hecho, hasta el momento, sobre un cuerpo especial policial en la Argentina.

Cuando se generó este trabajo el Lic, Daniel Abaca, autor de ““La importancia de la capacitación en las intervenciones policiales con toma de rehenes”, era jefe en la unidad y un par de años atrás (el 14 de junio de 2000), habían sucedido los hechos exitosos del rescate de rehenes en la estación de GNC de Gral. Rodriguez (Buenos Aires). Una acción, la de Gral. Rodriguez, que adquirió una trascendencia fenomenal debido a que fue transmitida por los medios como si se tratara de una “cadena nacional”. Aquel día, Daniel Abaca, tomo la iniciativa táctica de adquirir el aspecto de un periodista y, aprovechando la cercanía que tenía el grupo de cronistas destinados en el lugar, ocupó la primera línea para esperar el momento apropiado y proceder a la acción. Cuando el jefe de los delincuentes, Diego Guardo, se quedó sin municiones en su pistola Norinco con la corredera trabada y la recámara abierta, Abaca saltó sobre él tirándolo al piso y reduciéndolo. Simultáneamente, el resto de los integrantes del equipo táctico irrumpieron en el lugar dominando la situación sin que se produjera ningún tipo de novedad. El año anterior al éxito de Gral. Rodriguez, había acontecido lo que se conoció como “La masacre de Ramallo” (17 de septiembre de 1999), un verdadero desastre que contrastó groseramente con este impecable operativo.

 

Breve mención a los hechos acontecidos en Villa Ramallo (Buenos Aires).

La mañana del 16 de septiembre de 1999, tres ladrones ingresaron a la sucursal del Banco Nación de Villa Ramallo con la intención de robar el tesoro. Al arribar la policía, los tres delincuentes que se encontraban en el interior tomaron a seis rehenes (entre los que se encontraban autoridades de la sucursal) y comenzaron una negociación con el objetivo de obtener lo que buscaban (llaves y clave) a cambio de liberar a los rehenes. Las negociaciones con el correr de las horas se estancaron y a las 21:00 los ladrones dejaron salir a dos rehenes. Pasada la medianoche, dejaron salir otro rehén a cambio de la última llave del tesoro. Las negociaciones continuaron mientras los rehenes se comunicaban telefónicamente con varios medios periodísticos que transmitían en directo.
A la madrugada, mientras Martín Saldaña, uno de los ladrones, conversaba con el mediador, sus cómplices salieron con los rehenes en un automóvil Volkswagen Polo, propiedad del gerente del banco, Carlos Cháves. Quien manejaba era el propio gerente con un pan de explosivo trotyl colgado del cuello. A su lado iba un ladrón con Flora Lacave, esposa del gerente, utilizándola como escudo humano. Atrás iban otro asaltante y el contador del banco Carlos Santillán, también como escudo humano.
El auto, entonces, salió lentamente con dos ladrones y tres rehenes como escudo, de repente varios policías que rodeaban el banco y se encontraban afectados al operativo, abrieron fuego frente a las cámaras de televisión que registraron el hecho. En pocos segundos de descargaron 170 disparos, 46 de los cuales dieron en el auto. 
Los rehenes Carlos Cháves y Carlos Santillán murieron dentro del auto como resultado de las descargas. Flora Lacave, esposa del gerente, se salvó de milagro. Quien también logró salir de aquel vehículo fue el ladrón Carlos Martínez, mientras que el supuesto jefe de la banda murió dentro del rodado.
Martín René Saldaña, el ladrón que se había quedado dentro del banco fue detenido y al día siguiente fue encontrado ahorcado en una celda de la comisaría 2 de Villa Ramallo. Se dijo que se había colgado usando el forro de un colchón, sin que nadie se explicara cómo lo arrancó.