Protagonistas: James Roosevelt, impulsor de los US Raiders Marines

Una historia poco conocida, vinculada a la que fuera la elite del cuerpo de marines estadounidenses durante la segunda guerra mundial. Sus descendientes actuales son el Regimiento de Operaciones Especiales Marines y la Fuerza de Reconocimiento.

Franklin Roosevelt, el presidente americano que diseñó el New Deal, entró en la II Guerra Mundial y puso las bases del Mundo de Yalta, no es el protagonista de esta historia, sino su hijo mayor: James.
Era miope, padecía ulceras gástricas y tenía los pies planos, con lo que, a priori, no parecía contar con las condiciones físicas más adecuadas para una guerra de comandos. Además, podía haber optado por mantener su puesto en lo más alto de la Administración de su padre o, incluso, de querer vestir un uniforme, por un cargo de despacho y moqueta. Pero no fue así.
James Roosevelt había nacido en Nueva York en 1907 y la llegada al Despacho Oval de la Casa Blanca también significó su entrada en el diseño al más alto nivel de la política gubernamental. El hijo del presidente entró a formar parte de su núcleo de consejeros no sin cierta polémica, pues en 1936, tras la elección de su progenitor, se le había comisionado como teniente coronel del US Marine Corps.
Sin embargo, al declararse la guerra en Europa el propio Roosevelt junior renunció al cargo y se comisionó como capitán de la Reserva. La medida tenía varias lecturas. Y es que el hijo del presidente, antes de la entrada en el conflicto de Estados Unidos, fue enviado a desempeñar funciones de inteligencia bajo cobertura diplomática, trabajando en estrecho contacto con el general William J. Donovan, creador de la OSS, antecesora de la CIA.
A través de esas misiones el hijo del presidente pudo conocer el funcionamiento de los comandos británicos, el “arma” creada por Winston Churchill en el verano de 1940 tras varios meses de ceder terreno frente a la Wehrmacht alemana. El objetivo del premier británico, además de levantar la hundida moral de su gente, era implantar la táctica del “golpea y corre” contra la Europa ocupada por las tropas germanas. Ya que por el momento la maquinaria militar de Alemania era indestructible frente a frente, se la hostigaría a base de picotazos o golpes quirúrgicos.

Frente a los “puristas”

Roosevelt junior tomó nota de todo lo que pudo en los referente a los comandos. Su influencia en el entorno presidencial y en Donovan, junto con los informes relativos al éxito de estas unidades británicas, fue decisiva para convencer a su padre de la necesidad de copiar el ejemplo una vez iniciada la guerra contra Japón.
Desde la década anterior el Cuerpo de Marines había venido perfeccionando su operatividad como fuerza anfibia. Pero la idea de poner en marcha comandos en sus filas no fue acogida con receptividad. La mayor parte de los mandos de los Marines eran “puristas”, cuyo vanguardismo se reducía a operaciones anfibias en las que sus hombres desempeñaban el papel de una infantería de élite. Sin embargo, y a regañadientes, el Cuerpo tuvo que tragar con la formación de sus propios comandos: los Raiders.
En enero de 1942 el Cuerpo despachó a dos oficiales al Reino Unido para observar la formación de los comandos británicos. Un mes más tarde el general jefe del Cuerpo, Thomas Holcomb, firmaba la orden de activación de dos batallones de raiders.
El 1º Batallón fue puesto bajo el mando del teniente coronel Merritt Austin Edson, conocido como “El rojo” por el color de la barba que le afloraban cuando llevaba varios días sin poder afeitarse. Edson había ganado su fama en operaciones antiguerrilla en Centroamérica, en las llamadas “guerras de las bananas”. Tenía fama de preocuparse por sus hombres pero también de ser un tipo duro, definido como “la más eficiente máquina de matar que he conocido en quince años”, según el corresponsal de guerra Richard Tresgakis. Edson dedicó buena parte del entrenamiento de sus hombres a maniobrar con botes de goma que sirviesen para lanzar incursiones desde otros buques de mayor calado.

Mao en los Marines

Pero el comandante del 2º Batallón Raider tampoco se quedaba atrás en cuanto a pintoresco. Evans F. Carlson debía su puesto a su conocimiento personal de los Roosevelt. Sin embargo, su vida personal y militar había sido de lo más agitada. Hijo de un ministro congregacionista, a los catorce años se había marchado de casa. Dos años más tarde, falsificado su edad, estaba alistado en el US Army y con diecinueve era sargento.
Tras dejar la vida militar, volvió a realistarse como teniente en 1917 participando en el cuerpo expedicionario contra Pancho Villa en México y pasando a formar parte del Estado Mayor del general Pershing, comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en el teatro de operaciones europeo en la Primera Guerra Mundial y responsable de la Expedición Punitiva contra Villa, como capitán.
Más tarde Carlson volvió a la vida civil. Por poco tiempo: volvió a reengancharse como soldado raso en 1922, esta vez en los marines, donde escaló rangos. En 1937 se encontró en China como observador junto a las guerrillas comunistas que combatían a los japoneses. Aquella experiencia le marcaría. A él y a su unidad de Raiders.
La mezcla de socialismo cristiano, comunismo militar y aderezos chinos fue la marca del 2º Batallón de Raiders, en el que contó con Roosevelt junior como segundo al mando. Bajo el lema de “Gung Ho”, Todos juntos, Carlson implantó una pequeña secta en la que los mandos no usaban distintivos de graduación salvo ocasiones especiales, se montaban asambleas para discutir las tácticas y los oficiales vivían como un soldado más. La peculiaridad del 2º fue vista con desconfianza por muchos jefes del Cuerpo de Marines, acrecentada por su paso por las fuerzas de Mao, lo que le hizo sospechoso de criptocomunista a los ojos de muchos de ellos.
Otro asunto llamó la atención: el interés de Carlson por potenciar la instrucción en el uso del cuchillo de combate. Tanto Carlson como Roosevelt junior pensaban que sus hombres tendrían que ser capaces de eliminar a un enemigo de cerca. La distinción llegó hasta el punto de implantar un cuchillo denominado “stiletto”, basado en la daga Fairburn-Sykes empleada por los Comandos británicos.

Raid sobre Makin

Ese entrenamiento pudo probarse en agosto de 1942, cuando el 2º, integrado por dos compañías, fue embarcado en los submarinos “Nautilus” y “Argonaut” para llevar a cabo una misión en Makin,, en el archipiélago de las Gilbert. El objetivo era distraer a los japoneses con un ataque de la presión ejercida en Guadalcanal.
Durante varios días los hombres de Carlson tuvieron que vivir recluidos en los dos submarinos. Tan sólo se permitió que, en grupos pequeños, se realizaran ejercicios de gimnasia en la cubierta de diez minutos de duración. Al llegar al objetivo, los elementos les jugaron una mala pasada: el oleaje y la lluvia estropearon los motores de algunos botes en los que más de un centenar de raiders navegaban hacia la playa, pertrechados con su armamento y sin más dotación alimenticia que una cantimplora de agua y una tableta de chocolate.
Durante casi un día los hombres de Carlson se enfrentaron a las fuerzas japoneses y llegaron a derribar con fuego de ametralladora y rifles antitanque dos hidroaviones con tropas de refuerzo.
Pero la situación se complicó y Carlson estuvo a punto de capitular con la presión de saber que, en ese caso, los japoneses obtendrían la captura del hijo del presidente de EEUU. Éste embarcó de regreso en las últimas oleadas del repliegue mientras Carlson y un retén mantenían la cabeza de playa. Para su suerte, el pintoresco teniente coronel descubrió, con el amanecer, que las tropas niponas también habían evacuado el lugar.
El raid de Makin, como fue conocido, fue presentado como una victoria por la maquinaria propagandística estadounidense pese a haber perdido a casi una veintena de hombres y una docena de desaparecidos. Pero mostró que las incursiones desde submarinos no eran tan efectivas, por lo que fueron desechadas. A partir de ahí, las misiones de los raiders fueron perfeccionándose. También se emplearon sus unidades, aunque hacia 1944 ya eran utilizadas como una infantería de élite dentro de los Marines más que como comandos.
Incluso Roosevelt junior llegó a comandar uno de ellos, el 4º, calzado con zapatillas o zapatos de calle ante la imposibilidad de andar con las botas reglamentarias por sus problemas en los pies. Aunque dejó el mando del batallón en febrero de 1943 siguió participando en el conflicto hasta que abandonó el servicio activo en el otoño de 1945 como coronel y retirándose de la Reserva del USMC en 1959 como general de brigada. Para entonces lucía sobre su pecho, entre otras, la Cruz Naval y la Estrella de Plata.

Fuente: intereconomia.com

Acompañamos esta nota con el siguiente material fílmico (dividido en dos partes) que habla de parte de la historia de los US (Unites States) Raiders Marines, concentrándose en la operación de reconocimiento y sabotaje a la que se hace referencia en el texto (ver “Raid sobre Makin”). Incluye interesantes imágenes documentales, así como el testimonio de veteranos que participaron de aquel episodio en el Océano Pacífico. En el segundo video, a partir del minuto 2:53, se puede observar a James Roosevelt. Audio: inglés.