“Somos todos”

Hoy “Somos todos” no solo por Francia. “Somos todos” por cada víctima de esta Tercera

Guerra Mundial que se desató apenas terminada la segunda en 1945. “Somos todos” por cada muerto en occidente y en oriente, producto de los fanatismos y los negociados urdidos por el capitalismo y el ya desaparecido comunismo soviético. “Somos todos” por las civilizaciones orientales que se destruyeron bajo las argumentos de libertad y salvaguardar derechos cuando en realidad el objetivo principal fue y es económico. “Somos todos” en los horrorosos resultados de un terrorismo de estado y fundamentalista (político, económico y religioso) que genera confusión y millonarios negocios con la muerte. “Somos todos” en las desigualdades cotidianas de un sistema que como si se trata del Barón Víctor Von Frankenstein (el maravilloso personaje creado por Mary Shelley en 1818), genera sus propias criaturas que, a diferencia del monstruo de la ficción, tienen corazones latientes pero tan llenos de dolor, odio, impotencia y rencor, que en esencia nacen muertos y de ahí que no les interese un ápice la vida ajena. Vamos a ser todos, en serio, cuando inicie el capítulo del atentado nuclear o bacteriológico que pondrá a la humanidad (no a una civilización) en las puertas de un holocausto planetario.