Opinión: El día de “El hombre del rifle”

El vecino de Helvecia (Santa Fe), quien sostuvo ser un policía retirado, se ofreció diligentemente para prestar colaboración con la policía. No se presentó ante ningún personal de seguridad, simplemente irrumpió en la escena con su escopeta. Cuando ayudar, a veces, puede significar complicar involuntariamente las cosas Agradecimiento a Renzo Z por la imagen.

Por: Héctor Velázquez (*)

Las operaciones de búsqueda de los prófugos Christian Lanatta y Víctor Schillaci estuvieron concentradas, en las últimas horas, en la zona de Helvecia, a unos 15 kilómetros de Cayastá sobre RP 1.

Fue en la localidad de Cayastá donde, gracias a la acción directa de la policía local con la colaboración de un vecino de la zona que aportó tres caballos, se puso punto final al raid de Martín Lanatta. Los equinos fueron el único medio para acceder a un verdadero lodazal sembrado con plantas de arroz, donde el prófugo se había internado escapando de la persecución.
Lo que se ha podido observar en las tareas de búsqueda, por tierra, aire y medio fluvial, donde participan fuerzas federales y provinciales, es que hay serias fallas en el establecimiento de un mando unificado.
Si no hay mando y comando unificado no puede haber coordinación y planificación operacional conjunta (en este caso la colaboración de las fuerzas de seguridad federales y provinciales). Lo opuesto a esto, o sus consecuencias directas, son las superposiciones de objetivos y misiones a cumplir para lograr resultados rápidos y positivos. O dicho de otra manera: comienza a acrecentarse la confusión y el desorden con un consecuente desmedro en la administración de recursos materiales y humanos.
Esta cuestión se ha vuelto patente en las calles de la localidad de Helvecia, donde se pudieron ver a numerosos grupos de efectivos de diferentes dependencias, uniformados y de civil, desplazándose de aquí para allá armas en mano, corriendo, abordando y descendiendo desde vehículos, mezclados con hombres de fuerzas especiales como el TOE (Tropa de Operaciones Especiales de la Policía de Santa Fe), el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) o el grupo Alacrán de Gendarmería Nacional.
Una de las consecuencias directas de esta situación, cargada de adrenalina y confusión, a la que se sumaron cientos de vecinos que salieron imprudentemente a la calle para mirar las acciones e incluso seguir el desplazamiento de los efectivos, fue que las fuerzas especiales tuvieron una clara dificultad para desplegar su equipamiento y tácticas.
Un verdadero enjambre de hombres y mujeres, mayores y menores, uniformados y no uniformados, imposibilitaron a los grupos de adiestramiento especial la ejecución de desplazamientos ordenados y seguros para, llegado el caso, neutralizar posibles amenazas. Ni que hablar de poder ingresar a una construcción con sigilo y velocidad para desplegar técnicas de combate en cuartos o espacios cerrados (sintetizadas en las siglas, en inglés, CQB o CQC). Imposible. Nada de perímetros o anillos de seguridad.
Mucho personal con un importante poder de fuego, que a Dios gracias no hizo falta utilizar porque, quien sabe, hoy posiblemente estaríamos lamentando bajas inocentes entre los ciudadanos o bien efectivos heridos o incluso muertos por el denominado “fuego amigo” (disparos provenientes del propio bando). Entre otras armas se pudieron ver: pistolas Bersa y Browning HP o GP 35, calibre 9×19 mm, fusiles de asalto Steyr AUG, calibre .223, FAL (variantes OTAN y Para), calibre 7,62×51 mm, Sig Sauer 552 Commando y 556, calibre .223 R, variantes de subfusiles Heckler & Koch MP5 y FAMAE SAF, ambos en calibre 9×19, y escopetas de diferentes procedencias.
Quiero detenerme en dos postales que se vieron ayer en la tranquila localidad cabecera del Departamento Garay: la primera de ellas es la que mostraba a algunos efectivos policiales calzados con ojotas, moviéndose frenéticamente de aquí para allá con sus pistolas desenfundadas, y la segunda la de un señor que dijo ser un policía retirado y que decidió tomar su escopeta de caza, de cañones superpuestos, y salir a sumarse al operativo.
Decir que un efectivo policial no puede presentarse en un procedimiento en ojotas, no es atentar contra la buena voluntad o vocación de servicio de nadie. Mucho menos se trata de sentir que alguien está complotando contra la institución o la familia policial. Nada de eso. Se trata de concientizar, de orientar, de llamar al uso del sentido común y de la responsabilidad, frente a una tarea (la de dar seguridad a la ciudadanía) donde los accidentes se pagan muy caros.
“El hombre del rifle”, así denominó el canal “Crónica TV” a un habitante de Cayastá que decidió salir a la calle con su escopeta deportiva calibre 12/70 para colaborar con el rastrillaje. Dijo ser un retirado de la policía con muchos procedimientos “como éste”. No existe justificación posible para permitir un comportamiento semejante: la irrupción intempestiva de un hombre sin identificar debidamente, que interviene en un procedimiento tan sensible, desconociéndose la procedencia y estado legal del arma que porta. ¿Y si se hubiese tratado de un cómplice de los fugados?, ¿y si hubiese sido sorprendido por los asesinos? ¿y si se hubiese ejecutado un disparo con esa arma hiriendo o matando a un inocente (uniformado o no)?, ¿existieron más vecinos realizando estos “aportes”?
Recordemos que un retirado de la policía si bien mantiene algo que se denomina “estado policial”, no queda exceptuado o beneficiado de ninguna manera frente a las figuras de tenencia y portación de armas con respecto a otros ciudadanos. La norma emanada del Renar, que especifica todo lo dicho, es la 487/07 que en su artículo uno expresa: los miembros de la Policía Federal Argentina, de las policías provinciales, de los Servicios Penitenciarios federales y provinciales, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina y Fuerzas Armadas, en actividad o situación de retiro, a fin de obtener sus credenciales de Legítimo Usuario, tenencias y portaciones sobre material de uso civil, uso civil condicional y uso prohibido, deberán cumplimentar requisitos mencionados en el Instructivo para usuarios individuales comprendidos en el artículo 53, incisos 2 o 3 del decreto 395/75 – Ley Nacional de Armas y Explosivos 20.429.
Con respecto a la hipótesis de que Martín Lanatta se haya dejado capturar por efectivos policiales del destacamento de Cayastá, con la intención de que sus cómplices ganaran tiempo para llegar al río Paraná y abordar una embarcación, aún no está descartada.
“En conjunto con la provincia de Buenos Aires, el ministerio de Seguridad, la provincia de Santa Fe y las fuerzas federales que actuaron, se ha detenido a uno de los tres delincuentes que estaban siendo buscados”, señaló Bullrich durante una conferencia de prensa el día que cayó el menor de los Lanatta. Agregó que esto representa “un éxito importante” para el gobierno nacional “que irá a fondo contra el narcotráfico”.
Sobre el fiasco de la captura de Cristian Lanatta y Víctor Schilacci afirmó que se trató de una “pista falsa” que buscó perjudicar al Gobierno. “Esta pista falsa tiene que ver con estas conexiones y ramificaciones que tiene el delito en las estructuras políticas y judiciales”, expresó Bullrich en una conferencia que brindó desde el Aeropuerto de Sauce Viejo, en Santa Fe, acompañada por el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco.
“Macri nos dijo que quiere hacer una reconstrucción minuciosa, muy a fondo, de las razones por las que nosotros recibimos una información falsa, que nos quedemos acá (en Santa Fe) los días que nos tengamos que quedar; estamos arreglando un sistema que está desarreglado”, agregó la ministra. “Y lo vamos a lograr, confíen que este gobierno va a estar todos los días logrando éxitos que impliquen para la gente que la lucha contra el narcotráfico se va encarar con toda, absolutamente toda, nuestras fuerzas, pongan las piedras que nos pongan, las informaciones falsas que nos pongan”, completó.
Burzaco, por su lado, se comprometió a que se “continuará trabajando para recapturar a los otros dos prófugos con vida, para que puedan seguir aportando a dilucidar a toda la banda criminal” y consideró que se trata de “un trabajo largo, difícil, que lleva tiempo”, porque “el narcotráfico corrompe la política, las fuerzas de seguridad, vamos a ir a fondo”.
En aquella misma jornada, el ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, indicó que “como gobierno provincial siempre hablamos de un prófugo detenido” al tiempo que señaló que en la reunión que mantuvo con Patricia Bullrich, “en ningún momento se habló de tres detenidos”.
Hace horas el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal 12, a cargo del juez Sergio Torres, afirmó que fueron funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación quienes informaron a la Justicia sobre la captura de los tres prófugos. “En horas de la mañana del día de la fecha, se recibió una comunicación oficial de funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación en donde informaron la detención en horas de la mañana de Martín Eduardo Lanatta, Christian Lanatta y Víctor Schillaci, información que por alguna desinteligencia demostró no ser verídica”, consignó el juzgado de Torres en un comunicado difundido por el Centro de Información Judicial (CIJ). Y agregó: “Asimismo, se comunica que por la tarde se informó que el detenido era uno solo y que resultó ser Martín Eduardo Lanatta”.

(*) Periodista y Director General de Universo Armas

LOS OBJETIVOS DE LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD NACIONAL

– Asistir a la Ministra en todo lo concerniente a la seguridad interior y al cumplimiento de los objetivos del Ministerio, conduciendo el sistema policial y de seguridad, en concordancia con la Ley Nº 24.059.
– Asistir a la Ministra en todo lo referido al conocimiento del sistema de seguridad, a través de la producción de la información criminal y estadísticas necesarias para establecer los objetivos.
– Producir la Inteligencia Criminal a través de la Dirección Nacional creada para tal fin en el marco del Artículo 9º de la Ley Nº 25.520 y concordantes.
– Formular, dirigir y supervisar las actividades de las fuerzas policiales y de seguridad, procurando intervenciones territoriales coordinadas y adecuadas al objetivo.
– Coordinar la intervención de las fuerzas y la implementación de acciones en forma directa con los municipios de acuerdo con la realidad local de cada uno.
– Articular un dispositivo de seguridad que coordine la actuación de las fuerzas policiales y de seguridad, sobre el diagnóstico diferenciado que tenga de fuente la participación comunitaria, la demanda social y la información criminal calificada.
– Establecer las políticas de gestión conducentes para el bienestar del personal de las fuerzas policiales y de seguridad, procurando la atención de la salud física y mental del personal y de su grupo familiar.
– Establecer mecanismos de cooperación con organismos nacionales e internacionales en materia de seguridad, proponiendo la firma de convenios.
– Coordinar y ejecutar con el Ministerio del Interior las acciones de prevención y respuesta requeridas para la protección civil de los habitantes ante hechos del hombre y de la naturaleza.
– Establecer políticas de coordinación multiagencial con las demás áreas del gobierno para la prevención del delito y la violencia.
– Atender las causas de la criminalidad, con políticas de prevención social, interviniendo antes de que el delito se produzca.
– Establecer y dimensionar las necesidades de equipamiento de las fuerzas policiales y de seguridad realizando las inversiones correspondientes.
– Determinar y diseñar la logística del sistema de Seguridad Interior, coordinando la actuación y las actividades de las fuerzas.
– Entender en la investigación del delito organizado y complejo.
– Efectuar los estudios técnicos, mecánicos y científicos, en virtud de requerimiento judicial.